5 de SEPTIEMBRE de 2025

Nutrición y tercera edad: claves para una alimentación saludable en mayores

A medida que envejecemos, nuestras necesidades nutricionales cambian. Una alimentación adecuada no solo influye en la energía y el funcionamiento del cuerpo, sino que se convierte en una herramienta preventiva fundamental para conservar la salud física, cognitiva y emocional.

Cambios nutricionales en la tercera edad

Con el paso de los años, el metabolismo se ralentiza, el sentido del gusto puede disminuir, la digestión se vuelve más delicada y las necesidades calóricas se reducen, aunque las necesidades de nutrientes esenciales permanecen altas o incluso aumentan.

Por ello, es frecuente que las personas mayores presenten déficits en vitaminas, minerales o proteínas, que si no se corrigen pueden derivar en fatiga, pérdida de masa muscular, deterioro cognitivo o mayor riesgo de caídas e infecciones.

Pilares de una alimentación saludable en mayores

Proponemos una serie de pautas generales que pueden servir de base para una dieta equilibrada y saludable en personas mayores:

  • Hidratación constante, incluso cuando no haya sensación de sed.
  • Consumo suficiente de proteínas (huevos, pescado, legumbres, carnes blancas) para preservar la masa muscular.
  • Frutas y verduras frescas a diario, por su aporte de vitaminas y fibra.
  • Grasas saludables, como aceite de oliva virgen extra o frutos secos.
  • Reducción de azúcares, sal y alimentos ultraprocesados, que pueden afectar negativamente al sistema cardiovascular y cognitivo.
  • Fraccionar las comidas en cinco tomas al día, con porciones adaptadas al apetito.
  • Alimentos fáciles de masticar y digerir, en caso de dificultades bucodentales o gástricas.

Isabel, hija de una usuaria de Vera Contigo, comparte su experiencia: “Antes mi madre comía lo justo y sin apetito. Con ayuda de su cuidadora, adaptamos los menús a lo que le gusta y tolera bien. Ahora come con más ganas, y se encuentra mucho mejor”.

Nutrición, independencia y disfrute

Comer no es solo una necesidad biológica: también es una fuente de placer, un acto social y una expresión de autonomía. En la tercera edad, conservar el gusto por la comida, la capacidad de decidir qué se come y la posibilidad de compartir ese momento con otros tiene un gran valor emocional.

Por eso, hay que prestar atención tanto a los aspectos técnicos de la nutrición como al contexto: se adapta la dieta a los gustos de la persona, se fomenta la participación en la preparación de algunos platos, y se valoran las costumbres alimentarias y afectivas. ¿Qué cuestiones conviene tener en cuenta?

  • Evaluación del estado nutricional por parte de profesionales sociosanitarios.
  • Asesoramiento dietético personalizado.
  • Elaboración de menús semanales adaptados a patologías específicas (diabetes, hipertensión, problemas gástricos, etc.).
  • Coordinación con el médico o nutricionista si fuera necesario.
  • Supervisión del cumplimiento del plan alimentario por parte del cuidador.

Con ello se logrará mejorar notablemente la digestión y control de la salud de las personas mayores.